Antes y después
Esta pequeña mecedora llegó a nuestro taller, totalmente desarmada y estando así, lijamos todas sus maderas y la limpiamos profundamente.
El siguiente paso, fue encolarla toda, utilizando cola de carpintero y sujetándola por medio de sargentos o gatos, para mantenerla en su posición, hasta que secase totalmente la cola.
Cuando estuvo correctamente armada, aplicamos un barniz, mate al agua.
En el respaldo de la mecedora, pintamos a mano, tres dibujos (gatito blanco, nombre y pollito).
Y así quedo la mecedora restaurada, esperando que a su pequeña destinataria, le guste y la utilice mucho.





